Entendiendo el feminismo desde el veganismo: crónica de la marcha de las mujeres 2020 en Ciudad de México




Yo era de esas que decían "no entiendo el feminismo y por eso no hablo de él". Quizás era una manera de ocultar el hecho de que simplemente no me importaba. Como misántropa odio a todos los géneros por igual.

Pero también pudo ser la educación misógina que recibí desde niña. Buscaba la aprobación de hombres a los que solía considerar muy inteligentes. Se expresaban horriblemente de otras mujeres y yo no quería ser como ellas. Pero yo era ellas. Fui puta, tonta, una pinche vieja loca, fui cómplice del acoso sexual que sufrí en mis empleos. Sonreía a sus comentarios sobre mis piernas y aceptaba masajes no pedidos. De esa manera yo también era parte del juego aunque lo odiara por dentro. No quería pensar en mí como una víctima.

Además, los animales la pasan muchísimo peor ¿Cómo podría una humana quejarse? Sobre todo cuando, diario y por millones, vacas, cerdas, ovejas y gallinas son inseminadas con métodos invasivos y obligadas a parir o poner huevos hasta que ya no pueden más.

Pero no quiero entrar al juego de los números. El sufrimiento se vive de manera individual sin importar la especie. Ser víctima no quita lo victimaria y viceversa. Reducir esto a personas buenas y malas nos atascaría en discusiones interminables que no permiten ver lo vasto del panorama. Son las causas que provocan ese sufrimiento las que deben ser erradicadas.

Decidí entender el feminismo desde el veganismo porque a pesar de las diferencias ideológicas entre quienes queremos un mundo sin crueldad hacia los animales seguimos estando de acuerdo con el eje central: los animales no son nuestros. El feminismo no busca superioridad de ningún género, quiere acabar con la violencia que el sexismo ejerce sobre todos ellos. La masculinidad tóxica nos ha lastimado como sociedad, física, sexualmente o en nuestra capacidad para relacionarnos con otras personas. A los animales también.

Si como yo en algún momento tú también criticaste las formas que están usando las mujeres para manifestar su inconformidad, siéntate, reflexiona y considera que tu visión se está quedando corta. No te fijes en ellas, mira las ideas que están defendiendo. Son valiosas y le podrían dar el coraje a personas que amas para defenderse y entender que los chiflidos, el abuso sexual, los piropos que nadie pidió, las miradas lascivas, la manipulación, el descarte de sus opiniones y otros tipos de agresión, no están bien y es tiempo de que dejen de ser normales.

El machismo y el especismo existen. Tenemos que matarlos.

Galería de fotos, Marcha de las mujeres 2020

Estas son fotos que tomé durante la marcha que se llevó a cabo el pasado 8 de marzo en la Ciudad de México. Asistieron miles en diferentes contingentes y debo decir que los medios y despistados en redes sociales se enfocaron en la veintena que llevaba latas de pintura, martillos y hasta fuegos artificiales. Decidieron restarle atención a las familias de asesinadas y desaparecidas que encabezaban la manifestación, a las médicas, veterinarias, intelectuales, estudiantes, madres y sociedad civil que las acompañaban. Antes los destrozos muchas gritaban ¡No violencia! y otras tantas ¡Fuimos todas! Las primeras simplemente no querían expresarse de esa manera y las segundas decidieron que incluso estos actos iban a hacerlos suyos.

¿Eran infiltradas las que rompieron semáforos, vidrios, vandalizaron restaurantes y puestos de revistas? No lo sé. Por azares del destino terminé en medio del meollo con mi amiga Paulina. Vimos a muchas correr espantadas y separarse de la marcha en cuanto comenzaron los disturbios. Incluso dentro de esa violencia había rebelión enfocada: una manifestante roció con pintura el celular de un hombre que grababa todo con sonrisa socarrona, otra hizo lo mismo pero con los ojos de un tipo que traía una piedra enorme en las manos, quién sabe qué quería hacer con ella. ¡Yo también los odiooo amigaaaaa! trató de defenderse.

El Banco de México, Bellas Artes y la Catedral estaban fuertemente protegidos por el grupo Atenea, integrado por más de 400 mujeres policías. Personalmente no observé ningún caso de agresión de su parte, a pesar de que sí recibieron petardos, pedradas, patadas y en los casos menos graves, pintas en sus escudos. Otras las abrazaron y les dieron mensajes de ánimo. Frente a la catedral metropolitana hubo un nazi mexicano gritando sieg heil mientras defendía unas lonas pro vida. No sé qué pasó con él, pero sí qué las lonas sirvieron como el centro de un breve aquelarre.

Cuando Paulina y yo caminamos hacia la estación Juárez para regresar a nuestras respectivas casas, ningún hombre hizo comentarios lascivos o lanzó chiflidos a las mujeres que hacían lo mismo. Se sintió bien caminar sin vergüenza.

Espero que llegue el día en que la libertad de los animales encabece sus propias protestas furiosas. Admito que por ellos sí mandaría mensajes ardientes a la sociedad.













Estas historias bordadas me conmovieron.



Lo acepto: aquí sí la hice de pedo. Igual no me hicieron caso pero con el reciclaje no, morras, con el reciclaje, no. 









A algunos les encanta la atención.

Así acabaron las consignas pro feto. 


Lo feminista no quita lo pendeja. No lleven a sus animales a estas manifestaciones, no mamen. 




A la mujer de la banca nadie la invitó a la marcha. 


Quiero pensar que había hombres con escobas porque las mujeres estaban en la marcha.


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