Monday, December 28, 2015

Regresando de Monterrey

...Y feliz año nuevo. Creo que esta es la primera vez que escribo en estas fechas.

Visité con mi amigo Memo el Santuario Libres al Fin, en Monterrey. Trato de no parecer muy cursi cuando describo lo que significó para mí esta experiencia, pero sí me permitiré decir que fue una de esas que te cambian la vida. Ahora que pude convivir con los chivos Paco, Loko y Malcom, cuesta más trabajo pensar que el platillo más popular de la región sean los infantes de su especie. Estos seres reúnen todas las características que le atribuimos a una persona; se han adaptado a un mismo ambiente de diferentes maneras, han logrado relacionarse entre ellos y con otros individuos, como los humanos, las ovejas y los cerdos. Cada uno tiene la capacidad de entender el mundo de una forma que nosotros desconocemos.

Resuelvan el misterio ¿quién hizo el photobomb a quien? ¿mi dedo a la cabra Malcom o la cabra Malcom a mi dedo? Gracias por heredarme tus habilidades fotográficas, mamá, o mejor dicho, "la mujer que solo retrata pies".

Cosas del más pa'llá y el más acá 

Monterrey es más o menos como el DF, tiene zonas bonitas y limpias, otras bien gachas y mugrosas. Con la gente sucede lo mismo, unos amables, otros gruñones. El clima es seco, muy caluroso, la inversión térmica debe estar a todo dar porque desde lo alto del hotel se observaba la nata de smog que cubría la ciudad. No vi gente retozando en las áreas verdes de los parques ni perros siendo paseados. Tienen su versión de +Kota, se llama La Jungla de Timo, hay animales tristes encerrados en sus aparadores, está involucrada en la venta de fauna silvestre y otros escándalos de maltrato. Estas tiendas son rincones de terror sin importar cómo se llamen. El centro huele a carne asada y, ya sea pintadas en paredes o impresas en pendones, hay imágenes de cabritos cortados en canal por todos lados. También se encuentran ahí los mejores restaurantes veganos y los activistas más comprometidos que he conocido —para ser justos, no salgo mucho... pero sí son buenas personas y les baja agua del tinaco (son listos, pues)—.

El día de llegada fue un poco pesado, nuestro vuelo se atrasó y la carretera que salía del Aeropuerto tenía a los carros avanzando a paso de oruga; un vehículo pequeño se había metido debajo de un trailer y estaban ocupando tres carriles. Nos dijo el chofer que diariamente ocurrían al menos tres accidentes graves, este que pasamos se veía aparatoso, ojalá nadie se haya petateado. El conductor era gordito y sonriente, contó que hace unos años estaba muy inseguro por allá, había cadáveres colgando de los puentes a plena luz del día; a esas mismas horas, cuatro encapuchados le robaron su carro a mano armada.

‑Yo me estacioné y vi todo el lugar lleno de gente. Después de que se llevaron mi carro, la calle estaba vacía... Yo no sé si se mataron entre ellos o un grupo mató al otro, pero afortunadamente estos días ya está más tranquilo.

Platicó del ataque al Café Iguana, un antro de música chipocluda. Se rumora que los dueños se negaron a pagar derecho de piso a un grupo delictivo y como represalia, su legendario cadenero y tres personas más fueron asesinadas. De cómo un ranchero con habilidades de cazador se atrincheró en su propiedad y enfrentó a un comando de Zetas que querían despojarlo de ésta, matando a cuatro y dejando a dos malheridos; falleció durante la confrontación y se convirtió en un héroe local. En un sitio así parece difícil que hayan personas dedicadas a promover el veganismo, y aún más sorprendente, que sean eficientes en ello.


Como en todo, hay cínicos y quienes hacen cosas bellas.
No sé qué calles son esas, es un milagro que haya podido regresar.

Santuario Libres al Fin!

Adhara Talamantes y Gustavo Olvera, dos miembros fundadores de Revolución Animal AC, colectivo que hizo posible la existencia del santuario, nos recogieron frente a un HEB, que es como un Walmart. Afuera había pilas grandísimas de bolsas con carbón, es una tradición casi obligatoria asar carne cada fin de semana. Nos subimos a un carro de animalistas: calcomanías veganas y antitaurinas pegadas en la parte trasera y una alfombra de pelo de perro (y asumo que otras especies) en el asiento. Comenzamos a sentirnos como en casa.

Al llegar, nos recibieron Blanka Alfaro, Coral González y Jesús (Chuy) Carrillo. Blanka es la Coordinadora de Comunicación en Latinoamérica para la organización Mercy for Animals. Coral y Chuy comenzaron como voluntarios y ahora, según sus propios compañeros, se han vuelto indispensables en el manejo del lugar. Había muchos perros, de los más felices que he visto, recuerdo al enorme y noble Dante, a Vaga, que ladraba si no la acariciabas, a la tierna y diminuta Duna y las entusiastas cachorras pitbull, Lynyrd y Skynyrd. Muy a lo lejos se percibía una sombra pequeña y misteriosa.

‑Ese es Cleveland- nos dijo Adhara-, hay que tener cuidado porque muerde y es sigilosillo, mejor pásense para acá.

Nosotros nos reíamos con los canes y sus brincos, hasta que Adhara nos volvió a recordar "no, en serio, muévanse para acá porque los va a morder". No habían pasado más de treinta segundos y en efecto, Cleveland estaba detrás de nosotros, observando silencioso, nunca lo escuchamos acercarse. Hay dos cosas que jamás enfrentaría en la vida: una madre enojada y un burro ninja. Después todos nos acomodamos alrededor de una mesa. Los moscos nos picaban pero no nos importó, fue una plática muy cálida y esclarecedora.

‑Uno pensaría que hay que ser muy sensible para emprender un proyecto como este, pero yo creo que es todo lo contrario —platicó Gustavo—, hay que tener la mente fría. No queremos hacer un refugio que se llene de animales a los que no podemos mantener, sino un centro educativo donde la gente pueda construir un vínculo con ellos.

En ese momento parecía buena idea escribir los nombres sobre la foto y no aquí abajo.

Chuy es el constructor oficial del Santuario y muchas de las estructuras que resguardan a sus residentes las hizo él. Junto con Coral, ideó un programa de voluntariado en el cual los interesados responden un formulario que les permite conocer sus aptitudes. Entre risas nos dicen que todos quieren trabajo como apapachadores de animales, pero pocos están dispuestos a cavar pozos para los corrales o limpiar excremento.

Sin importar quién, todos tomaban la palabra de manera muy segura y elocuente. Es evidente que lo han hecho durante mucho tiempo. Blanka habló sobre María, una gallina de granja de libre pastoreo a la que rescataron cuando estaba siendo atacada por las otras aves. Aunque no estuviera enjaulada, era forzada a producir más huevos de los que era capaz, su cloaca se bloqueó y la sangre atrajo a sus compañeras, que a diferencia de aquellas gallinas en las granjas de batería, aún conservaban sus picos. Los animales, al igual que los humanos, actúan de manera diferente cuando están hacinados y son sujetos a estrés constante.

María falleció tiempo después. Y con ella se han ido otros.

Al día siguiente, muy temprano, conocimos a Eli Hernández; era su turno para atender a los animales y comenzó por preparar los desayunos. Contó la  historia de Wicca, quien saltó de un camión que la llevaba rumbo al matadero. Estuvo en un hogar temporal hasta que finalmente pudieron traerla a este terreno. "El alimento común para cerdos es muy malo, está hecho para engordarlos y no para procurarles una buena salud; entonces Wicca y Teo se alimentan con comida para caballo". Modificada para tener un peso que su esqueleto no soporta, Wicca presenta problemas en sus articulaciones. Eli, fotógrafa de profesión, lavó cuidadosamente el lodo de las pezuñas de la cerdita para evitar que le pesaran. Lo hacía de buena gana y con cariño. El resto del día lo dedicó a atender a los demás: las seis cabras, que también saltaron de un camión, los Ramones, dos cerditos vietnamitas, a los gallos, Rocky y Machete; a las ovejas Molly y Marley y también a las tortugas. Los perros y gatos que habitan ahí (más de 15, por lo menos) son responsabilidad de Gustavo, con quien pasamos la mayor parte del tiempo.

Eli era muy devota con sus labores, los animales la acompañaban a donde fuera aunque ya los hubiera alimentado. Luego Marley se metió a un corral que no era el suyo y decidió que ahí estaba bien. 
Gustavo nos platicó sobre su paso por el mundo del activismo, que comenzó con protestas, gritos y pancartas; no notó cambios significativos pero conoció a otra gente que al igual que él, los buscaba. Poco a poco fue evolucionando en lo que él llama "activismo de escritorio". Todos ellos son abolicionistas, buscan el fin de la esclavitud animal y el Santuario sirve como un medio de concientización. Pero entienden que la cultura, la economía y la política se imponen a la teoría, y contrario a lo que algunos piensan, la regulación y la persecución de la abolición son dos actividades que se pueden llevar a cabo al mismo tiempo. Esto les ha permitido influir de manera radical la vida de animales que se convierten en voceros contra las prácticas crueles a las que son sujetas sus especies. Un ejemplo es Basta de TaS, proyecto que busca sustituir la tracción a sangre por motocicletas en América Latina, o ZOOXXI, un programa diseñado para convertir los zoológicos en centros de rescate y rehabilitación de animales heridos o decomisados, e impartir una visión educativa más empática y respetuosa hacia todos los habitantes del planeta. 

Desde una perspectiva crítica de las campañas monotemáticas, se podría argumentar que estas promueven el bienestar de un animal mientras ignoran el de otros. A mí ya me parece un falso dilema, supondría que éstas absorberían nuestro interés moral a tal grado que descartaríamos el resto de información sobre otros seres explotados. Esto claro, es hablar desde mi experiencia, me ha parecido fructífero e inspirador presenciar el modo en el que estas personas trabajan. Contagian con ganas de hacer más por propagar el veganismo. Entendí cómo es que ellos, que cuentan entre los miembros de su familia cercana a gallinas y vacas y han pasado noches en vela tratando de protegerlas, quieran hacer todo lo que esté en sus manos para lograr condiciones que mejoren mínimamente la vida de aquellas que están cautivas y condenadas a muerte.

Es diferente hablar de abolición con un oficinista en la ciudad que con una persona que siempre ha trabajado en la ganadería o la avicultura, igual que sus padres y abuelos; que sostienen con ello a sus seres queridos y a cientos de familias. Probablemente es lo que ha forjado de tal manera a las personas detrás de Revolución Animal AC, a base prueba y error, se han acercado a diversos grupos, desde políticos hasta universidades, a la gente que pasa en la calle, mientras reparten folletos y reúnen fondos en su pequeño stand. Antes de confrontarlos, tratan de entender a quienes no piensan como ellos. Se enfocan en obtener resultados, aprenden de los fracasos, refinan su discurso y siguen adelante.

Este grupo de personas merece que se hable sobre ellos con más detalle, no piensen que se quedarán con los pobres relatos de mi memoria, que ya no es la que era. Memo documentó gran parte de estas charlas y las podrán escuchar, ver y leer próximamente en Vegan Police, donde ya hemos reseñado lo gratificante que fue nuestra experiencia gastronómica, otra de las razones por las que uno se enamora de los veganos regiomontanos.

Pero qué guapos muchachones posando en la foto.
Los humanos que se atravesaron tampoco están mal.
Adhara, Coral y Chuy preparando la nueva casa de las tortugas.

Atascándose regio

Yo sé que nadie tiene la obligación de detenerse a hablar conmigo sobre su negocio, aquí en la capital me han bateado de maneras gachas cuando he pedido entrevistas para el blog. No me ofendo, siempre asumo que pueden haber mil razones y no todas tendrían que ver conmigo. Pero en Monterrey encontré amabilidad y candidez en todos los restaurantes que visitamos, mismas que me conmovieron y ya extraño.

En Ocho y Ocho incluso decidieron abrir el lugar para nosotros aunque ya habían cerrado, simplemente porque veníamos de lejos. Nos dieron de comer las alitas de coliflor en salsa búfalo más jugosas y sabrosas que hemos probado, y eso que ya veníamos abastecidos de Hare Krishna, una fondita donde nos sirvieron pozolito verde, pakoras de berenjena y vegetales al vapor que estaban para chuparse los dedos y los bigotes —que llevaba bien crecidos porque ¡arriba el norte!... es el último chiste de este tipo, lo juro. Estoy mintiendo—. Como comensal, me gustan los lugares donde te hacen sentir bienvenida, y como vegana, fue refrescante ver que a muchos de ellos los impulsa la responsabilidad moral hacia los animales y el planeta, no una oportunidad económica para atacar un mercado inexplorado.

Bueno, quién sabe, Vegan Inc. es una franquicia completamente vegana y un buen concepto. La atención es excelente, el personal muy amable y la comida deliciosa y saludable. Las raciones de Monterrey son generosas, ¡como debe ser, raza!. A los que recuerdo con mucho cariño es a Checo y su esposa Sarai, de Revolución Verde. Qué comida tan entrañable (se queda en los muslos y el corazón), basta darse una vuelta por sus galerías de Facebook: hay tamales, chilaquiles con frijolitos más guisado de elección, quesadillas, tortas de barbacoa de berenjena y hartas cosas bien llenadoras.


Eso que ven arriba se llama migada, es como un sope grandote retacado de frijolitos, carne de soya, vegetales, crema y queso (veganos ofcors). Para mí, este es el único lugar vegano que ha capturado el verdadero sazón mexicano.

Pero también puedes comer como rey en tu propia casa. Mr Tofu es una tienda con servicio en línea manejada por los hermanos Gerardo y Montserrat Iga. Ellos fueron los primeros en traer a México productos veganos de importación. Son personas increíblemente sencillas, Gerardo estaba muy apenado porque le acababa de llegar mercancía y sentía que tenía un desastre, era muy chistoso verlo mover objetos de un lado a otro y dejar todo igual. Su local es pequeño pero bonito, bien acomodado, buen diseño; no había manera de que se viera mal por un par de cajas en el piso (eran más, pero no quiero que le dé el soponcio). Platicaban que a pesar de la fluctuación del dólar no querían subirle el precio a sus productos o al envío. Realmente desean que en Monterrey haya artículos veganos disponibles para que la gente deje de consumir animales.

Todos se recomiendan y conocen entre sí, dueños y meseros hablarán maravillas de los que se supone que deberían ser su competencia. Nos faltaron por conocer muchos lugares y personas veganas, Memo y yo queremos volver pronto. Y ya que estoy hablando de él, déjenme decirles que es el mejor compañero de viaje, nunca se queja, siempre está atento con las direcciones y prácticamente se encarga de todas las discusiones que surjan con proveedores de bienes y servicios. Lo único que pide al final del día, son dos tres cuatro cinco seis unas cervezas bien frías. Yo solamente presté mi mala cara y olor a granero, que ya traía antes de visitar el santuario.

Y bueno, me pareció que la convivencia es un verdadero agente de cambio y que casarse con un pensamiento es una terrible idea si con ello te estás negando a ponerlo a prueba. Después de conocer a estas personas, de dos y cuatro patas, me quedé reflexionando mucho sobre la manera en la que se practica el veganismo. Hasta el momento, todo parece indicar que funcionamos mejor en conjunto y de manera coordinada. Hay tanto que hablar al respecto, pero ahorita ya chole, hasta yo me cansé de leerme.

Quiero darle las gracias a las personas que me leen, ya sea por casualidad o porque se dan una vuelta por aquí de vez en cuando. También a quienes comentan, muchas de las cosas que han escrito inspiraron cambios en mí, y todos ellos positivos. No me gustan estos momentos, así que lárguense ya con sus familias, abracen a sus amigos animales y no pasen por este puente si no van a contestar mis preguntas.
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¡Já! ¡Dije que ya me iba y mentí! Pero esto es importante. Si desean ser los Reyes Magos de algunos de los animales, pueden apadrinarlos vía Paypal con descuento automático a su tarjeta (¡Desde $100 pesitos al mes!) o con depósito bancario. Debido a las condiciones tan malas en las que solían estar, muchos de ellos presentan problemas de salud. Conózcanlos a través de la página de Facebook del Santuario, ahí sí hay buenas fotos. Excepto esta de aquí abajo. Que tomó Memo :' /





4 comments:

  1. Cada post te admiro más señorita.

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    1. Gracias, guapa, aunque la gente del santuario merece todas las flores.

      Un abrazote.

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  2. Muchas gracias por dar la referencia sobre Mr Tofu, con más fuerzas y ganas de hacerme vegana.

    Apenas entré a tu blog y me está encantado ya. Muy buen trabajo.

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    1. : D

      Odet, qué gusto que estés considerando el veganismo. Creo que muchos te dirán que cambiará tu vida para bien, que te divertirás mucho en la cocina y desafiarás a tu mente de manera constante

      Pero el cambio más significativo se lo regalarás a los animales, te vas a convertir en su portavoz.

      Si tienes dudas o necesitas porras, no dudes en mandarme un inbox por la página de FB. Haré mi mejor esfuerzo para no decirte una sandez :'B

      Muchas gracias por leer mis textos bananeros :3

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En Mexican Vegan nadie es dueño de la verdad absoluta. Si te gustó lo que leíste, investiga al respecto, si no te gustó, investígalo de todas maneras. No somos los únicos veganos en el mundo por lo que no debes juzgarlos a todos por las cosas que decimos o pensamos en este blog. Gracias y... Go Vegan!
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