Friday, March 20, 2015

El perro del vecino



Hace poco se mudaron unas personas al edificio y traían consigo a una pequeña perra a la que a veces uno de ellos golpea para corregirla. Igual que en todos los inmuebles de interés social, los ruidos, olores y dramas familiares de los vecinos parecieran estar sucediendo justo en la propia sala. O en el baño, que es desde donde oí todo la primera vez. "¡Ya no le pegues!", grité sentada en el excusado (ese lugar siempre es protagonista de historias extrañas). "¡Cochina, hija de puta, eso no se hace!" dijo una voz masculina con acento extranjero desde el tercer piso, a lo que le siguió un sonido seco y un gañido. 

Tuve muchas discusiones con gente que también lo escuchaba y me comentaban que "sí, ese compa se mancha pero no le pega como para matarla". Y efectivamente, quizás no la fracturaba o dejaba estragos físicos graves, pero es justo para todos los canes del mundo mencionar que los golpes (incluso periodicazos) como herramienta de educación NO son efectivos, no hay información seria que diga lo contrario y sí muchísima que explica por qué es incorrecto hacerlo. ¿Había un alto grado de violencia involucrado? No. ¿Había violencia innecesaria? Sí, definitivamente.


Esto se convirtió en una situación estresante porque no sabía qué hacer. Para empezar, confieso, sin justificarme, que las personas que habitan ese departamento me inspiraban temor, un sentimiento respaldado mayormente en prejuicios. Su manera de hablar (y gritar), de caminar, de vestir y hasta los vehículos que conducían despertaban en mí un sentimiento de alerta que no venía de haber cruzado palabra alguna con ellos; así que entablar una conversación suponía reunir valor y las palabras que yo creía que serían adecuadas. Mientras tanto, el tiempo seguía pasando.


Recurrí, como muchos que han experimentado impotencia ante lo que consideran una injusticia, a fantasías de venganza y odio. "Voy a mandar a que le den una calentadita. No, mejor aprendo defensa personal y se la doy yo. ¡O les voy a robar al perro! Nomás tengo que aprender a rapelear y conseguir una segueta...". Trataba inútilmente de juntar la documentación necesaria para evidenciarlo ante autoridades y feisbukeros indignados, pero su frustración se acababa en menos de diez segundos así que raras veces alcanzaba a grabar algo que no fueran grillos chirriando o tintineo de trastes siendo lavados. Dejé de escuchar música y veía películas con el volumen apagado para asegurarme de coger el celular a tiempo. Panza al piso y con vaso en la oreja, intentaba obtener más información de estas personas. 


Una noche, en medio de otra tanda de azotes, agarré valor y grité desde mi ventana  "¡Amigo, hey, amigo!". No me permitió decirle nada porque cerró de golpe su puerta y no salió más, así que me quedé mascullando tonterías, "pobrecita... brbrb  no le peguen... chilla refeo... abrbr" . Mi hermano, quien pensaba que seguramente me hallaría muerta en un terreno baldío muy pronto, habló con él al día siguiente sin obtener mejores resultados: dijo que así educaba a sus perros y que no le pegaba feo, lo hacía con un periódico y si lloraba mucho, es porque estaba chiquito. El tipo no fue violento ni grosero, pero sí lucía molesto. Días después volvió a golpearla.

A pesar de que la solución más lógica y razonable era apoyarme en la ley, me negaba a hacer uso de ella porque daba por sentado que sería completamente en vano. Yo, como muchos de los que viven en este país, he experimentado en persona lo que la burocracia, corrupción y apatía le han hecho a las instituciones públicas y a quienes las representan. Pero es nuestro derecho, como ciudadanos, utilizarlas; la tarea de estas es atendernos y ambas partes estamos obligadas -una al menos de manera moral- a trabajar juntas en la resolución del problema.

Levantando una denuncia de maltrato animal en el Distrito Federal


Inicié una denuncia ante la PAOT, Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial, que es la encargada de vigiliar estos casos en el Distrito Federal. El procedimiento me llevó muchas llamadas teléfonicas y algunos correos electrónicos, así que de principio puedo entender que alguien piense que es imposible, pero una vez que concluyó el proceso me arrepentí de no hacerlo desde un principio. Los pasos útiles fueron estos:

1. Rellené un formulario en línea  que contenía los siguientes datos:

  • Nombre del denunciado (si se desconoce no importa, no es indispensable para la admisión de la denuncia)
  • Lugar (este sí es muy importante, de ser posible hay que adjuntar croquis)
  • Hechos (descritos de manera precisa, no exageren, no por eso actúan más rápido)
  • Nombre del denunciante
2. Me pidieron ratificar mi denuncia el mismo día que lo llené, cosa que hice inmediatamente; 21 días después recibí el aviso de admisión:


3. La visita de reconocimiento se hizo el día 26 de febrero, fue necesario enviar un correo recordatorio a la persona que seguía el caso. Su respuesta fue la siguiente:



La licenciada Rocío Carrasco se refiere a estos criterios.
...

Pues sí. A nadie le gusta quedar como el chico que gritaba "¡Lobo!". Claro que le hice saber mi preocupación a la investigadora respecto al uso de violencia innecesaria (sea cual sea su magnitud) y le pregunté si se lo había hecho saber al responsable de la perrita. Me respondió lo siguiente:
 

"Se le explico al responsable del animal de compañía los alcances de la Ley de Protección a los Animales del Distrito Federal, así como las sanciones que contempla el Código Penal del Distrito Federal, en relación al maltrato animal, de igual manera se le  hizo del conocimiento sobre las obligaciones que tiene que cumplir de acuerdo a la Ley citada anteriormente."

En dicha ley se encuentran los siguientes apartados:
IV. Todo hecho, acto u omisión que pueda ocasionar dolor, sufrimiento, poner en peligro la vida del animal o que afecten el bienestar animal;
V. Torturar o maltratar a un animal por maldad, brutalidad, egoísmo o negligencia grave;

Ver a los demás girando los ojos cuando hablo de ello y, claro, el reporte, me orillan a considerar si quizás exageré, si acaso hice una tormenta en un vasito de agua cuando hay ríos... ¡océanos! de animales y humanos en verdadero sufrimiento en el resto del mundo... Pero no, me niego a pensar eso. La violencia tiene un origen, una primera manifestación que todos dejamos pasar porque no nos impresiona o atañe. Hemos trivializado los chanclazos, cinturonazos, nalgadas y manazos porque, hey, más vale uno a tiempo. Pero ¿y si la razón por la que creemos esto es porque muchos de nosotros fuimos sometidos a formas más o menos moderadas de violencia y preferimos pensar que terminamos bien? ¿Y no es una característica particular del comportamiento violento la tendencia a escalar cuando es ignorado? Y pienso también en la perrita ¿por qué tiene que experimentar un miedo que no merece o necesita?

Lo bueno que se obtuvo de esto
  • La frecuencia y la intensidad con la que golpeban a Kiara, la pitbull, disminuyó dramáticamente, incluso desde que mi hermano habló con él.
  • Corroboramos que existe preocupación por parte de ellos hacia el can, la cachorra está vacunada, en buen estado físico y se muestra cariñosa al menos con uno de sus habitantes.
  • Hubo una respuesta  de las autoridades, el procedimiento sigue siendo perfectible, pero hice mis observaciones y espero que las tomen en cuenta.
  • Localicé las fallas que tuve como denunciante, como proporcionar datos innecesarios para que acudieran más rápido (dije que hacían fiestones locos con harta bebida y olor a petate quemado, pero bueno, no es que yo no haya ido a uno de esos alguna vez... o que importara siquiera) y no estar disponible en mi número telefónico (aunque ya que todo había sido por correo me hubiera avisado que iba, diiigo, diiiigo... No, yo la cagué, de eso no hay duda.
Lo malo
  • Los vecinos ya no nos responden el saludo. Me equivoqué en muchas cosas que pensaba sobre ellos y lo admito.  
Si vuelve a suceder, tendré que pensar en otra solución. La única certeza que obtuve de todo esto es que actuar sobre una situación que consideraba negativa resultó ser más útil que no hacer absolutamente nada.


***
Como recordatorio final, dejar de alimentarse, vestirse o maquillarse con seres sintientes es una acción increíblemente significativa y fácil de llevar a cabo. ¿Se quieren regocijar con la compañía de un peludo? ¡Adopten! ¿Desean detener efectivamente el maltrato animal? Sean congruentes y absténgase de utilizarlos de cualquier manera. Son medidas mucho más útiles y menos chaqueteras que comprar leche orgánica, pedir jaulas más grandes en los mataderos o rogar inútilmente a circos y tiendas de mascotas que traten a sus esclavos con mayor dignidad. Déjense de paparruchas, háganse veganos.

8 comments:

  1. Gracias por compartir tu experiencia. Muy bien hecho.

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  2. Hiciste lo correcto, no actuar es lo peor que uno puede hacer. Saludos desde Mérida.

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  3. Vengo del post del Memo, y en vdd se agradece que personas como tu (sin importar un resultado bueno/malo/regular) se esfuercen en ayudar a los animales. Nunca se sabra el alcance de este tipo de personas que solo por educar, actuan como los padres de la generacion 80/90.

    Y, si te voltean el saludo. Por lo menos hoy ya tendras una perrita salvada en tu consciencia.

    PD, no me hare vegano porque necesito/megusta la carrrrneeee, pero seguire leyendo tu blog :)

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  4. ¿No? : (

    ¿Y si te canto? ¿y si te preparo unas hamburguesitas? ¿O si te mando unas fotos del Memón en bikini? Gracias por lo de la perrita, la verdad me siento un poco mensa por cómo manejé la situación, lo escribí más bien para que la gente no cometiera las mismas tarugadas.

    Si te animaras a intentarlo, aunque sea un día, me cae que yo misma te preparo una tortita vegana bien puerca y atascada. O te invito unos tacos :'P

    Abrazo : )

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  5. you're not a hopeless case of paranoid behaviour.
    dude beat the crap out of the furry neighbour (witnessed) now he almost doesn't.
    point for the vegan action front, yo.
    better do and have weird results than let it go on just because fuckface "educates dogs that way"
    human stupidity never ceases to amaze, though...


    House of Trolls Human Liaison


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  6. Que triste que maltraten de esa forma a la perrita, yo también tuve pitbulls y son tan inteligentes y amorosos, entiendo tu sentir porque igual veía gente que "regañaba" a sus perros golpeándolos con la correa y pues no es la forma de corregirlos y si les decías algo como "hey no le pegues" y me respondían con "tú qué te metes $#"#"#$%#" y bueeeno... pero el intento se hizo, de alguna forma si aquella persona no entendió ya no quedó en ti, tú te esforzaste y actuaste de acuerdo a tus principios y valor que muchos otros no tienen y prefieren hacerse oídos sordos, felicidades por eso jeje saludos!

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    1. ¡Hola!

      Pues me quedé con la idea de que pude haberme robado al perro : P

      Gracias por comentar, y yo creo que que sí se avergonzaban cuando les pedías que no golpearas a sus perros, por algo te reclamaban tan feamente.

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En Mexican Vegan nadie es dueño de la verdad absoluta. Si te gustó lo que leíste, investiga al respecto, si no te gustó, investígalo de todas maneras. No somos los únicos veganos en el mundo por lo que no debes juzgarlos a todos por las cosas que decimos o pensamos en este blog. Gracias y... Go Vegan!
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