"Pero si nada más es un perro"




Declaramos los siguiente: "La ausencia de un neocórtex no parece excluir a un organismo de experimentar estados afectivos. Evidencia convergente indica que los animales no humanos tienen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de los estados conscientes, junto con la capacidad de exhibir conductas intencionales. Consecuentemente, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos en poseer los sustratos neurológicos que generan la conciencia. Los animales no humanos, incluidos todos los mamíferos y aves, y muchas otras criaturas, incluyendo pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos" 

-Declaración de Cambridge sobre la conciencia. Escrita por  Philip Low y edited por Jaak Panksepp, Diana Reiss, David Edelman, Bruno Van Swinderen, Philip Low y Christof Koch. La Declaración fue públicamente proclamada en Cambridge, Inglaterra, el 7 de julio de 2012, en la Conferencia Conmemorativa Francis Crick, sobre la conciencia de animales humanos y no humanos, en el Colegio Churchill, Universidad de Cambridge, por Low, Eldeman y Koch. La Declaración fue firmada por los participantes de la conferencia esa misma tarde, en la presencia de Stephen Hawking, en el Balfour Room del Hotel Du Vin en Cambridge, Inglaterra. La ceremonia fue rememorada por 60 Minutos, de la cadena CBS.
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En ocasiones me asaltan pensamientos curiosos y oscuros sobre los humanos y animales que se encuentran muriendo en ese preciso instante. ¿Cómo ocurre? ¿están solos? ¿los acompañan seres que los aman? ¿se sienten aterrados o tranquilos? ¿quizás resignados? ¿les resulta doloroso? ¿Se preguntarán "por qué"?

La muerte es un suceso irreversible que le acontece a miles de organismos a nuestro alrededor, incluida nuestra especie. Es esta parte terminal la que la convierte en algo que todos tememos, nos pase o no directamente. Perder a un ser querido puede representar un daño emocional devastador, quizás porque sabemos que no hay fuerza en el universo que los traiga de vuelta o nos lleve con ellos nuevamente.

España, México y el mundo entero tienen sus tragedias humanas y animales. En forma de números o estadística y con los sesgos cognitivos que nos caracterizan, unas nos parecen menos impactantes que otras;  a veces hasta necesarias; y con ese tema nos podríamos poner a discutir durante horas. Lo que no podemos negar es que para esos seres que estuvieron vivos, en sus últimos momentos, la vida lo fue todo. Humano o no humano. Y sin importar qué tan grandes sean tus prejuicios hacia otras personas y especies, no puedes pretender minimizar la aflicción de quienes sufren por una pérdida.





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