Monday, June 23, 2014

Esclavitud

El término "esclavitud" se define como la posesión de una persona para disponer de ella a voluntad, siendo esta dependiente por completo de aquel que la domina. La definición no incluye a los animales, pero curiosamente aquellos textos que hablan en contra de ella los utilizan para ejemplificar lo mal que es tratado un esclavo humano.

Veamos un caso histórico de la esclavitud en nuestro país.

La Corona española expedía licencias de tráfico de negros (a partir de 1522 y 1527) para que estos fueran transportados a las colonias. Miles de ellos viajaban en embarcaciones y solo la mitad llegaba con vida. Treintaicinco años era el máximo nivel de longevidad que podían alcanzar. Aunque el religioso Bartolomeu de las Casas abogaría por la abolición de la esclavitud indígena en México, estos fueron tan mancillados y maltratados como la gente proveniente de las regiones africanas; la única diferencia es que ya no tenían la condición jurídica de esclavos. ¿A qué se debía tal distinción? En 1537 el Papa Paulo III emitiría una bula donde liberaba a los nativos de América pero seguía permitiendo el tráfico de gente negra bajo la justificación de que estos no tenían alma, por lo tanto no ofendía a Dios someterlos.

Del texto "De África a América: el proceso de la esclavitud negra en el Valle de Toluca Novohispana" de Georgina Flores García:
“...Los negros fueron seres a los que no se les permitió entrar en el texto de la historia, [...] simplemente se usaron, como quien usa un animal, un mueble, se vendían como productos semovientes, eran muebles, en el sentido de poderlos llevar de un lado para otro, eran una mercancía, que se compraba, se vendía, se ofertaba, se demandaba, se heredaba, se regalaba, eran parte de las dotes de monjas y mujeres casaderas, eran la mascota del niño amo, eran el semental, que permitía tener otros productos iguales, a costos bajos. Si no hacemos una historia del ganado, por el ganado mismo, sino con relación a la producción, ¿cómo concebir a esos seres como parte de nuestra historia? Fueron vendidos como animales, como ganado, con relación a la producción, no a su calidad de humanos.
Un esclavo negro se valuaba según la región de donde este venía. Los originales del Congo y sur de Gambia eran considerados salvajes, sucios, ladrones y maleducados, por lo tanto eran más baratos; también tenían bajo costo los de Biafra, quienes a pesar de tener fama de educados y aseados, eran propensos a la melancolía y por lo tanto al suicidio, lo que representaba pérdidas -económicas- para sus amos. Los negros de Angola eran un objeto de lujo y se les utilizaba para trabajo doméstico por ser "aseados, serviciales y ordenados" (1); también las chichihuas, negras en estado lactante o embarazadas. Estas últimas suponían una mayor inversión para sus dueños pues tenían la cualidad de producir (engendrar) más mercancía y a su vez, alimentar a los hijos de los colonos.

Esclavitud: una cuestión de economía
Aunque razones religiosas, jurídicas y de cualquier índole se podrían inventar interminablemente para justificar la esclavitud, son los beneficios económicos que esta supone el principal motivo de aquellos que la imponen.

En 1789 se expediría la Real Cédula o Código Negro, un documento que estipulaba que era deber de los amos alimentar, vestir y evangelizar a sus esclavos; otorgándoles también dos horas de esparcimiento luego de su jornada de sol a sol "para su manufactura personal". Esto no fue suficiente (¡por supuesto que no!) para calmar las crecientes manifestaciones de descontento entre la población subyugada; muchos comenzaron a huir a las montañas mientras otros compraban su libertad.

Durante la lucha por la independencia de México, el paso de los insurgentes y rebeldes por las haciendas y plantaciones de azúcar o tabaco, así como la posterior abolición progresiva de la esclavitud, provocaron graves problemas de dinero para los hacendados que no fueron capaces de recuperarse hasta pasadas dos o tres décadas.

La isla de Cuba tardaría mucho más en considerar siquiera la liberación, pues aunque en México la economía colonial dependía en parte de los esclavos, era de la mal pagada mano de obra indígena a la que se sujetaba en ese momento. 

Del texto "El nuevo orden constitucional y el fin de la abolición de la esclavitud en Córdoba, Veracruz, 1810-1825" de Adriana Naveda Chávez-Hita:
“A mediados de 1811 se propone la abolición progresiva de la esclavitud con indemnización. [...] Sin embargo, los diputados por la isla de Cuba se opusieron decididamente a tratar un tema que consideraban no imperativo, y amenazaron con suprimir los apoyos financieros si se ponía a discusión [...] un tema tan peligroso a la estabilidad de su colonia.
La diferencia de actitudes ante la esclavitud era dada por las características esencialmente económicas en ambos territorios: en la isla de Cuba se desarrollaba vertiginosamente, por aquel entonces, la plantación con mano de obra esclava, mientras que en México era sustancial la disminución de esta fuerza de trabajo, hasta en territorios donde se había empleado durante dos siglos, como en la región de Córdoba
Los esclavos sin voz
A la fecha, la esclavitud humana ha dejado de tener respaldo legal a nivel mundial pero eso no significa que se haya erradicado. Ni en México ni otros países. Este año una investigación de The Guardian, revelaría que hay barcos camaroneros fantasmas operando en Tailandia, en los cuales, más de 300,000 personas son retenidas sin paga, torturadas, obligadas a cumplir jornadas de 20 horas diarias; muchas son asesinadas. Cumplan o no con el trabajo. CPS Foods es la compañía que paga los servicios de estas embarcaciones. A su vez, surte con camarones y otros peces muertos en forma de alimentos empanizados a Walmart, Carrefour, Costco y Tesco. Una cadena de explotación animal y humana.
"Pensé que iba a morir," dijo Vuthy, quien solía ser monje en Camboya y que fue vendido de capitán a capitán. "Me tenían encadenado, yo no les importaba ni me daban nada de comer… Nos vendían como animales, pero no somos animales, somos seres humanos." (3)
En 1647, René Descartes clavó a una mesa de operaciones al perro de su esposa (y posteriormente a muchos más) aún vivo. Lo torturaría por horas con el fin de comprender cómo funcionaban las arterias, el corazón y otros órganos. Creía que los animales no tenían alma, que los alaridos que hoy reconocemos y sabemos plenamente que son de dolor, eran el equivalente a los chirridos de una máquina que está funcionando mal. 

Hoy, lucramos legalmente con la vida de los animales, incluso aquellos que hemos llamado "amigos" en la literatura. Los mutilamos, los reproducimos a voluntad. Obtenemos ganancias con ellos basándose en su sexo y su apariencia. Son regalos para nuestros niños o parejas.

Les arrebatamos su libertad y los convertimos en bufones bajo amenaza de dolor. Porque nuestra risa y entretenimiento valen más que sus vidas.

Espectáculo con tigres de Ringling Brothers, circo acusado de crueldad animal.
¿Qué circo no es culpable de lo mismo?
Los obligamos a trabajar jornadas agotadoras con castigo físico, y al terminar su vida útil los desechamos como si fueran objetos. Exprimimos hasta el último centavo que nos dan sus cuerpos muertos y maltratados. Como si no fueran una compleja forma de vida que cuenta con miles de terminales nerviosas. Como si no sintieran miedo. Como si no conocieran la tristeza.

Equinos utilizados para carga.

Les arrebatamos a sus crías. No importa si lloran y corren detrás de sus madres. Creemos que son autómatas, seres intelectualmente inferiores que no merecen compasión. Deseamos leche y huevo en nuestros pasteles, mantequilla en nuestros panes, carne en nuestros platos.


Un becerro es alejado de su madre.
Mujeres sexadoras y trituradora de pollos machos.
Los horrores de los que es capaz nuestra especie siguen y seguirán sucediendo. Hay cosas que no podemos cambiar ni con todas las fuerzas de nuestro cuerpo y la voluntad de nuestra mente.

Pero para comenzar la liberación de estos esclavos lo único que tienes que hacer es no utilizarlos. No consumirlos. No comprarlos. Las regulaciones han probado ser poco menos que inútiles y representarían una pérdida económica para aquellos que se benefician directamente de la explotación. Es iluso pensar que un animal de circo es feliz o que una gallina free range murió menos atormentada que una de granja industrial común. La abolición es la única salida.

Las repercusiones económicas son una preocupación vana cuando estamos hablando de sufrimiento real y tangible. Nadie pensaría con la cabeza gacha de tristeza "pobres azucareros que se quedaron sin esclavos y sin haciendas", "qué bache sufriría la economía tailandesa sin el ingreso producido por los cautivos en los barcos", "cuánto capital extranjero se quedaría fuera de nuestro país si desapareciera la prostitución infantil".

...

Aquí no se discute ni se le quita gravedad a la esclavitud y condiciones pobres de vida que sufren y continúan sufriendo un gran número de humanos. Por favor, lector, no le restes importancia al yugo y opresión que han vivido los animales desde que que surgió nuestra civilización. Es lo mismo. Es exactamente lo mismo.


Flores García Georgina.
Revista Brasileira do Caribe, vol. VII, núm. 13, julio-diciembre, 2006, pp. 103-119,
Universidade Federal de Goiás

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