Mi ropa y zapatos no veganos me acechan en las noches

  • Dejar de comer animales: listo.
  • Dejar de comprar productos hechos o probados en animales: listo.
  • Dejar de acudir a espectáculos o instalaciones que lucren con animales: listo.
  • Comprar leche de soya
  • Lavar mis calzones
  • Deshacerme de mi ropa hecha de animal muerto: ... cieeeeerto.
Al tratar de vivir libres de crueldad siempre nos asaltarán muchas dudas y entre ellas se encuentra la de conservar o no las prendas hechas de animales que adquirimos antes de ser veganos; es cierto, son una muestra de la ignorancia de la que alguna vez fuimos objeto, son la prueba tétrica y fehaciente de la crueldad a la que fueron sujetos billones de seres vivos y... enfretémoslo: también son un cadáver que ya no siente ni tiene interés en seguir viviendo o en no sentir dolor.

Visitando un foro de veganismo abolicionista me encontré con algunas respuestas muy emocionales (por no decir dramáticas) alegando que seguir usando, o incluso obsequiar ropa de animales sería el equivalente a utilizar o regalar lámparas o jabones hechos de judíos muertos en los campos de concentración, o bien, que por morirse nuestros padres no íbamos a comerlos sólo para no "desperdiciarlos". El mismo Gary Francione alegó que no sería correcto comer una hamburguesa que nadie va a comer sólo para que ésta no se desperdicie, ya que representaría un pensamiento "utilitarista" (mismo que considera responsable del especismo en el mundo). Entre las sugerencias de qué hacer con dichas prendas saltaba frecuentemente la de "deshacerse respetuosamente" de ellas.

Las fallas que encuentro en este tipo de razonamiento son las siguientes:
  1. Los animales no tienen este tipo de conflictos culturales. Sí, es cierto, utilizar un jabón hecho de alguien asesinado por su raza o creencias religiosas sería ofensivo para quienes comparten las características anteriores con ese alguien y conocen el contexto en el que dicho objeto fue elaborado. Es decir, sería un acto políticamente incorrecto que lastimaría únicamente emociones humanas. Difícilmente veremos una manifestación de visones ofendidos frente a la casa de Jennifer Lopez (es por eso que nos corresponde hablar por ellos).
  2. La demanda tiene la capacidad de controlar la oferta. Por mucho que como vegana me cueste admitir esto, comer una hamburguesa que ya existe, que nadie más va a comer, por la que personalmente no pagué -y por lo tanto no generé una demanda de dicho producto- no hará que alguien en alguna procesadora de alimentos cárnicos ordene una o más vacas muertas. Me afectará a mí si lo hago (el sabor me desagradará, me sentiré emocionalmente confundida y si alguien que conoce cómo pienso me ve hacerlo seguramente me considerará una persona contradictoria).
Habiendo aclarado lo anterior, hablemos de lo innegable: sí, si sigues utilizando cuero, piel, lana, seda u otro material animal en tu ropa o calzado (o incluso si te comes esa hamburguesa) estarás enviando un mensaje involuntario: que estás de acuerdo en lo que los animales no humanos tienen que pasar para convertirse en prendas.

¿Entonces qué rayos debo hacer?
Es muy difícil hacer decisiones moralmente correctas en una sociedad cuyos cimientos (y prácticamente toda la maldita cosa) fueron construídos con acciones moralmente incorrectas. Lo bueno de ver las cosas en blanco y negro es que en teoría no tendrías problemas al decidir, tus únicas opciones serían hacer el bien o hacer el mal, elegirías hacer el bien por supuesto, ya que pensamientos consecuencialistas o del tipo "el fin justifica los medios" son los responsables de que la gente mate animales porque tiene frío o experimente en ellos porque en un futuro (o en la próxima glaciación o surgimiento de Cthulhu) tal vez descubran una nueva manera de referirse al cáncer gracias a haber sembrado tumores en millones de ratas. Lo malo es que esta visión, aunque con buenas intenciones, es cerrada y no permite el análisis a detalle de cada una de las situaciones que requieren una toma de decisión.

Dañar deliberadamente a un ser sintiente por que me brindará un beneficio o la posibilidad de obtener uno es una acción moralmente incorrecta y que de eso no quepa la menor duda. Analicemos una situación mucho menos generalizada y muy diferente: ¿Por qué no beneficiar a otros seres sintientes con el producto del maltrato o la tortura de sus similares sin beneficiar a los generadores de dichos males? La mejor manera de ejemplificar esto serían las siguientes situaciones:
  1. Soy vegan@ y vivo en un lugar frío o está pasando el invierno. No sería correcto adquirir un abrigo de piel, cuero o pluma de ganso ya que fomentaría la demanda de dichos productos y enviaría el mensaje a los fabricantes de que estoy de acuerdo con lo que hacen. Por otro lado, supongamos que carezco de los medios económicos  para adquirir algo con lo que pueda cubrirme del frío y he agotado mis recursos para hacerme de un abrigo de algodón (es decir, le he pedido dinero a mis amigos pero el frío los convierte en Scrooge antes de la llegada de los espíritus de la navidad). Usar tus viejos abrigos hechos de piel o cuero para evitar un daño que está siendo infringido por un agente natural sobre el cual no tienes control alguno, no debiera suponer que estás llevando a cabo una mala acción ya que dichas prendas que antes fueron un ser sensible carecen ahora de conciencia y terminales nerviosas. Lo engorroso del asunto será explicarle eso a cada persona que se meta con tus convicciones y claro, será extraño predicar sobre veganismo cuando traes un trozo de vaca sobre los hombros; aún así, que nada te detenga. En este caso ninguna explicación sale de sobra; de manera tranquila y segura di que lamentablemente no tuviste otra opción, que la prenda la adquiriste antes de ser vegan@ y que en cuanto puedas te desharás de ella.
  2. Soy vegan@ y por fin me dieron mi bono navideño, estoy list@ para deshacerme de mi ropa de piel y cuero ¿Qué hago? Sin duda la idea de cremar o darle un entierro digno y ceremonioso a un cadáver que en vida sufrió muchísimo es un acto de respeto y espiritualidad, sobre todo de lo último, aunque no de parte de lo que sea que estemos enterrando sino de nosotros que comprendemos dichos conceptos. Si eres una persona que le da importancia a los aspectos anteriores, quizás la idea de darle un "funeral" a tu chamarra te parezca adecuada. Por otro lado, por qué no considerar lo siguiente: dona tus prendas a personas que no tengan los recursos económicos para poder abrigarse o vestirse y sí, sigue educando y hablando sobre veganismo (incluso a quienes dones tu ropa).
¿Quieres ir al bosque a enterrar tu colección de ropa de motociclista y luego decir un discurso de despedida? Está bien, es una decisión espiritual y te reconfortará a ti como humano, nada más. Criticar a quienes regalan sus prendas de procedencia animal a gente que las necesita para abrigarse y tildarlos de no-veganos... me parece exagerado. No lo olviden, los humanos también son animales. Y sienten.

Comentarios

  1. La ley de la oferta y la demanda se disfraza de la guardiana del libre albedrío cuando en realidad es la bestia que constriñe la individualidad bajo una realidad totalitaria.

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  2. Yo me encuentro en la misma situación, tal vez es una crisis jeje
    Afortunadamente jamás he tenido abrigos de piel ni con plumas de ningun tipo, pero esta el punto de los zapatos!! no se por que me duran tanto los zapatos!!! en realidad tengo varios pares de tenis que ahora que lo analizo son de piel y eso me martiriza, quisiera comprar calzado de tela pero...no lo necesito pues mi calzado actual se encuentra en muy buen estado!! cada mañana me siento avergonzada al tener que ponermelos y salir por la calle con mi cara de frente al sol, pensando que mi existencia no dañará a ningún animal pero después basta ver mis pies para darme cuenta de que no es así...

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  3. Hola Coti, no te atormentes tanto. Si tienes la posibilidad económica de cambiar tu calzado y obsequiar el que tienes a otra persona (lo ideal sería regalarlo a alguien que tenga necesidad de ello) eso estaría muy bien.

    Si la crisis no te lo permite entonces no creo que haya nada de malo en esperar un poco más. Como lo mencioné antes, lo engorroso del asunto es que alguien se empiece a meter contigo y tus creencias y tengas que dar explicaciones largas.

    Las explicaciones largas por otro lado no son algo tan malo, son una buena oportunidad para poner el veganismo sobre la mesa. Además, los buenos debates siempre te darán herramientas para defender mejor tus ideas.

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  4. Los montañeros llevan prendas sintéticas para protegerse del frío.

    Saludos,
    David.

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  5. hola nosotr@s somos una cooperativa que nos dedicamos a la fabricasionde calzado vegan mandanos un correo y te haremos llegar un catalogo de modelos puradehule@gmail.com

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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