Hachiko: a dog's story


He de confesar algo. Por lo regular siempre me ufano de no ser una comehierbas abraza-árboles llena de frases cursis para los animales como "es que estos pobres angelitos, chiquitos, inocentes, criaturas del señor..." Esa no era la confesión.

LLORO EN LAS PELÍCULAS

Sí, así como lo oyen (er... leen). Y no crean que sólo lo hago en los chick flicks; lo hago en las comedias románticas como Click con Adam Sandler (sí, lloré en una película de Adam Sandler), en los episodios de Dr. House, incluso en los de The Big Bang Theory. ¿Por qué razón? No me pregunten, yo pensaba que si me gustaba el Death Metal y los guitarrazos duros era una especie de amuleto contra conductas femeninas humillantes, pero no.

En fin, acabo de ver una película que sin duda me hizo ver como Susanita, la del Callejón de los Milagros o como una viejita super católica que se enteró que el Papa había muerto. Y es que yo ya sabía que terminaría llorando, pero no como si se hubiera muerto mi familia entera y mis 20 perros... y después hubieran exterminado al último panda del planeta golpeándole la cabeza con la cabeza del último oso polar del planeta.

El nombre de la peli es Hachiko: a Dog's Story. En ella actúan Richard Gere y Joan Allen (no sé quién carajos es pero se oye uno muy profesional hablando de los actores y sus apellidos) y la historia trata de la relación entre un perro y su dueño (¡nom'bre!)... corrijo, se trata de la trascendencia de esta relación en la vida del perro. Las actuaciones son bastante creíbles, sobre todo la de Richard Gere, uno creería que el perro de verdad es suyo. Lo mejor de esta historia es que es verídica, y si ustedes quieren, pueden leerla aquí o mejor ver la película y luego averiguar más sobre el perro (que se acaba de convertir en mi hérore después de Batman... y yo amaba a Batman).

Creo que los perros, y de hecho todos los animales, no conocen el concepto del amor como nosotros. Es cierto que nos ven como parte de su manada y si a veces nos protegen, tal vez no es porque nos amen, sino porque es parte de su función en la misma manada. A veces queremos humanizar sus conductas y es por eso que hay tantos malos entendidos y hasta maltrato hacia ellos.

Lo que sí sé, es que nosotros estamos conscientes del sentimiento que es capaz de generar en nosotros un animal y eso, lo entiendan ellos o no, hay que agradecérselos.

La película está en cartelera aquí en México y se las recomiendo ampliamente. No olviden llevar pañuelos.

UPDATE: Aparentemente ya se había hecho una película basada en estos hechos. El nombre es Hachikô monogatari ¡y la pueden ver aquí!



*Esta nota contiene spoilers* 
La escena final es la neta... sobre todo porque se ve que arrojan al perro y que el anciano no puede con él. No se preocupen, ningún animal salió lastimado.

Este es el perro de la historia real, el de la película es más fotogénico y menos panteonero pero creo que el verdadero
Hachiko merecía estar en el post.

Comentarios

  1. Me encantó la película, también lloré y me encantó tu reseña! Jaja, sigue así

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  2. Ya conocía esta historia. Que bueno que le hicieron película, porque es bella :)

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  3. Yo tambien llore como magdalena... jaja, lo mas gracioso es que la vi en un viaje en autobus y todos los que iban bajando me veian con cara de bicho raro :/

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  4. ah vaina cada vez - que incluso leo la reseña- me pongo a llorar... ese perro me parte el alma... como tu dices, es parte de sus instinto... pero uno como humano lo quiere ver todo humano xD

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